Comedora emocional con miedo a la sociedad.
Lo admito. Eso soy. Una comedora emocional... me refugio en la comida como una forma de saciar mi ansiedad, de mantenerme despierta, aunque mis malos hábitos me causen más sueño de lo que debería, de saciar mi apetito con cosas que me causen placer y bienestar emocional pero, al mismo tiempo, me están destruyendo la autoestima y vuelvo a comer por ello. Y es exactamente lo que haría una comedor emocional...es por eso que nunca logro hacer dietas, ni bajar, ni siquiera proponiéndome a cambiar lo logro porque no sé controlar mis emociones. Lo hago inconscientemente... mi mente lo pide, mi boca no quiere aceptarlo ¿Por qué mi estrés y mi ansiedad? Por mi día a día, por quedarme estancada aquí y no poder hacer de mi vida la que yo misma planeé para ser feliz, elegir malas direcciones, por la estúpida sociedad, por el rechazo...si tan sólo tuviera lo que quiero o tuviera la seguridad de que lograré todo lo que me proponga, de que seré aceptada como tal, tal vez no sentiría la necesidad de comer todo el tiempo, incluso si hiciera más actividad y empezara a notar un cambio a mi alrededor, dudo de que volvería a buscar la comida como una necesidad a esconderme. Pero aquí estoy.
Estoy próxima a entrar al gimnasio para ver si puedo hacer algo de una vez por todas. Mis pantalones ya no me quedan. Pero tengo otro problema... mi pequeña fobia a la sociedad. Que precisamente también es un trastorno de la ansiedad. Y lo que probablemente también me hace querer refugiarme en la comida. Un problema me conlleva a otro y no sé como salir de ellos.
No tengo pantalones, los he roto con tanta grasa acumulada...no quepo en el espejo cuando me paro frente a él. No tengo seguridad. A veces lloró en la regadera. Mi cuerpo es un asco. No me queda la ropa y el estrés que me provoca ello me hace llorar, llorar y luego, volver a comer como si así pudiera animar mi autoestima. Odio el momento de la verdad cada vez que me paro en la báscula. Soy tan gorda. Doy asco. No me gusta mirarme al espejo antes de salir. Ya no hay chocolates. He comido empanadas por necesidad de comer algo dulce. Hay platos de comida en el fregadero y todos son míos. Siempre como dos raciones de todo. No puedo usar vestidos. A veces me pongo a pensar como me verán los demás siendo tan gorda. No puedo evitar ver a las chicas de mi escuela y ver lo delgadas que son. No puedo evitar ver sus delgadas piernas y desear ser ellas. No puedo evitar ver que no tienen lonjas por más comida chatarra que comen. No puedo usar zapatos de tacón sin verme rara con tanto peso por encima. Al caminar puedo sentir mi enorme cuerpo lleno de grasa y llantas desbordándose. Estoy tan ancha. Nunca he permitido que me carguen por saber que no podrían por lo gorda que estoy. Al sentarme no puedo evitar ver mis grandes piernas gelatinosas. Tengo mala postura debido a la distribución de grasa en diferentes zonas de mi cuerpo. Tengo estrías. Tengo piel de naranja. Tengo vello en todas partes. Soy fea. Soy infeliz. Y por no saber como detener está ansiedad que surge cuando pienso en mi baja autoestima, vuelvo a comer.
Tengo un problema. Soy yo en general.
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