1) Primero que nada...mis bebés vienen a México y parece ser que aquí también. Muerte lenta y segura. Adoro la idea, espero si puedan venir, de verdad. Pero me parece irónico todo, ¿no? Conocerlos a casi medio año de conocerlos...y TH, bueno...por más años que pasaron nunca se dio nada, era como una señal de no sé, que nunca me permitiría el tiempo, ni las circunstancias conocerlos. Por eso, por el momento no me hago ilusiones con 1D hasta que digan bien las fechas y todo. No valdría la pena emocionarme para luego acabar destrozada o una cosa así, ¿no? De todas formas, como ya lo he dicho para mí, claro...TH se llevó y absorbió cualquier tipo de emociones fuertes que no he podido recuperar desde entonces. Si no actúo como una loca, si no lloró, si no grito, si no actúo como una fanática es porque me parece estúpido actuar como imbécil, se ve ridículo y bueno eso...no me quedan emociones como esas en el fondo de mí.
2)The Hunger Games fue un todo. Amé la película, estaba sin palabras, estaba atrapada y encandilada durante las 3 horas y media que pasaron, que ni siquiera me di cuenta del tiempo que pasó. Es genial poderlo llevar a la pantalla grande e imaginarte en los juegos pero claro, nada como los libros. Estoy fascinada. Ahora estoy leyendo 'En llamas' no podría esperar mucho tiempo más sin leer la continuación...el principio está tranquilo, en ocasiones hay momentos en los que casi se me quiere desbordar el corazón...nunca me había pasado eso con un libro. Como en la primera entrega, ¡lloré 6 veces! En mi vida, en mi vida había llorado con un libro. Tal vez es que soy una llorona y encima tiene esa manera de narrar que te transmite adrenalina...esta trilogía lo tiene todo, estoy fascinada. Enamorada. ¿Por qué no existe Peeta Mellark? ¡Joder!
3)Y aquí vengo a escribir lo más difícil. Sí, es que no todo es felicidad como ya se sabe. También cabe recordar que hoy es 27. Como hoy le contaba precisamente a Alexis, que por cierto es su cumpleaños, los días con 7 me pasa siempre algo, no importa si es bueno o malo, sucede. Y como si el día quisiera recordarme que siempre hace de las suyas, lo hizo. Le contaba esto a él en el receso de 10 minutos del examen de enlace y se acerca David (presentamos con el grupo del semestre pasado) y...
Bueno, no sé siquiera como expresarlo. ¿Si? Me hace querer llorar de nuevo. Estúpido. Es la palabra perfecta para describir al oloroso cara de chango que, si tenía tantita autoestima subiendo, la derrumbara de nuevo, cual castillo de arena es derrumbado por las olas del mar.
No sé si el se habrá dado cuenta, tal vez no lo quiso decir a propósito, pero su tono de voz era irritante como para que intente cubrirlo. No. Su comentario estaba fuera de lugar, no tenía nada que ver, no tenía porque haberlo dicho, no tenía porque llegar a decirme mis verdades, restregármelas e intentar burlarse y arreglarlo para terminar empeorándolo más. Verdades que me duelen. Verdades que son ofensas, hirientes. Verdades que son mi punto débil, mi dolor, cosas que a él no le importan. Tuve que limpiarme varias veces las lágrimas en la continuación del examen sin poder tranquilizarme, tuve que salir al baño, intenté llorar ahí un poco pero había tanta gente que tenía que aguantar un poco más. Con todo el nudo en el pecho después de dos horas y media, apenas llegar a mi habitación y encerrarme en el baño solté ese sentimiento que me estaba carcomiendo en el pecho. Lloré. Aún me duele y escribiendo esto encima, me dan ganas de llorar de nuevo. Porque no es algo que pueda olvidar fácilmente, porque no es algo que pueda dejarlo pasar por alto. Porque soy demasiado frágil en ese tema que me afecta más que cualquier cosa.
Todo fue así.
-Ay, pero, ¿qué te paso? Te veo más gorda, antes no estabas así. -mirando mi gordo estómago-
No es que así no estabas, te pusiste bien gorda....¿Por qué dejas que Alexis te pasé de su grasa? -como intentando arreglarlo en forma de broma-
Imbécil.
Debo decir también que estando en casa, dormí en la mañana una pequeña siesta antes de ir a presentar el examen y tuve una pesadilla. De esas que no puedes despertar hasta que ya es demasiado tarde. Soñé como siempre, estando en casa de mi abuelita. Generalmente, cuando va a pasar una persecución en mis sueños, son ahí y cuando soy perseguida es por las calles de la casa de mi tía Bethy. Siempre ahí. En esos dos lugares...raras veces es en mi casa. Claro, cuando sueño estando en casa de mi abuelita, ella por supuesto no está. Sus muebles, la casa como la recuerdo, como era cuando niña permanecen, su imagen está presente en mis sueños tal y como la conocí cuando pasé la mayoría de mi niñez ahí. Me soñé levitando en la habitación rosada, donde tenía mi ropa guardada y se encontraba el librero con las enciclopedias que tanto me gustaba leer, había uno en especial sobre pájaros, recuerdo. Levitando, ¿ok? Fue extraño. Después me vi perseguida por, bueno...alguien, en mi sueño salía la cara de mi tío pero creo que fue una forma de darle vida a un personaje que intentaba matarme o algo así. Salí de la casa de mi abuelita corriendo, no podía correr, algo entre mis piernas no me lo permitía, según en mi sueño, eran mis mallas que las traía mal puestas y me apretaban mis piernas sin poderles dar libertad de movimiento para escapar, me caía en la banqueta, pedía ayuda y nadie me la daba y seguía persiguiéndome, entonces por la desesperación...decidí matarme a mi misma, cruzando la calle, noté unos camiones amarillos venir hacia mi, cuando atravesé la calle y me quedé en medio, intenté que me aplastarán, pero todos pasaban por un lado y el que me perseguía estaba en la calle viendo todo, esperando a que me aplastaran sino, para hacerlo el mismo con sus propios pies. Caí al suelo y esperé...los carros pasaban por encima de mi pero, ninguno me aplastaba. Hasta que me paré y un camión blanco me llevó de encuentro...desperté.
No sé que sea el sueño pero generalmente cuando tengo este tipo de pesadillas, me quedo demasiado intranquila y encima me pisan la autoestima hasta no dejar nada. Que gran día, ¿eh?
Una persona normal al llorar y estar decaído se le puede quitar el apetito. Una comedora emocional como yo, come más porque la comida es su refugio, para animar y saciar la ansiedad que le provocan, porque encuentra placer en la comida, porque le calma, incluso aunque lloré precisamente por mi peso, no dejaré de comer tan fácil sólo por eso, comeré más para buscar bienestar en un chocolate. Cual droga hace que un adicto sienta placer. Así.
Y lloraré de nuevo porque todavía tengo sus palabras en mi mente y su mirada fija en mi feo cuerpo. He comenzado.
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