miércoles, 11 de abril de 2012
Aún recuerdo cuando decía que eran tan fácil de conseguir, tan sencillo de conocerles. Entonces pasó un tiempo y vi la realidad. Y aún sigo manteniendo la esperanza de conocerles...
Y mi corazón deseaba no olvidar a los niños perdidos pero tampoco deseaba perder el cariño que comenzaba a crecer de los nuevos niños, de un pequeño secreto. Al final, tuve que sacrificar a un grupo.
Y no fue a ustedes.
Fue a la llama que se iba apagando después de tanto tiempo de mantenerla viva. La llama fue apagada. La llama, ya no tenía esperanza.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario