jueves, 19 de abril de 2012

Desahogo para dormir.

No sé porque presiento que me voy a acabar muy pronto la caja de pañuelos que recién abrí como siga llorando y moqueando. No he parado desde las 10. Tal vez desde las 9. (Son las 12) Había pausado Sinsajo debido a que no había tenido tiempo a seguir leyendo los últimos cuatro días. Y encima de que me había estado haciendo loca por ese sentimiento de querer dejar las cosas inconclusas para no sentir nada, para no tener que decirle adiós a mis mejores placeres a tener que sentir el hueco en el pecho de que se terminó. Y terminé esos últimos 5 capítulos que me decían que era tiempo. Se acabaron. Durante toda la trilogía he llorado como imbécil, encariñada con cada personaje y la historia misma. Aunque creo que Sinsajo me debe más lágrimas que los otros. Es una historia demasiado triste. Triste. Y sin embargo, fascinante. ¿Ya dije que es triste? Pues lo es y muchísimo. No sé como dormir. Es de esas veces que cuando encuentras algo que te causa un placer, un bien inexplicable con el que desviar tu mente de la realidad, se vuelve tu dulce favorito. Y cuando lo terminas, quieres más, te quedas con ganas de más, con maldito vacío de añoranza y saciedad. Y como suelo hacer cuando siento ese vacío....busco otro placer.

Aunque de Los Juegos del Hambre, dudo deshacerme aún ya terminada la historia del sabor de boca que me ha dejado: A canela y eneldo. A rosas y a sangre. Al mar y un cielo rosa. A una risa y la protección de Buttercup. A promesas y a mentiras. A guerra y locura. A amor y olvido. A llamas y a caza. A una perla y Jaula de noche. A mutos y niños perdidos. A esperanza y bayas. A música y lágrimas. A perdida y a lucha. A cosecha y a juegos. A ficción y odio. A la arena y la cornucopia. A los cañonazos y la muerte. A besos y la moda del Capitolio. A pesadillas y brazos protectores. A insignia y arcos y flecha. A caza y cosecha. A diente de león en primavera y sobrevivir.

A un sinsajo y al chico del pan.
A los Juegos del Hambre y la prueba de suerte.

Maravillosos libros. Y desahogada así, puedo dormir.

PS. Planeo subir unas entras interesantes más tarde, después de dormir.

Buenas noches y que la suerte esté siempre de vuestra parte, incluso en sueños.

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