Estuve pensando que debía hacerle una entrada ayer, pero después tuve visitas y ya no escribí nada. Ahora mismo pensaba en ella y creía que debía escribir nuestra historia.
Nos conocimos en la primaria, ella me dijo un día que ella me había saludado y yo la ignoré, aunque yo no recuerdo ese día. Y aunque yo no lo recuerdo, nuestros caminos se habían cruzado a partir de ese momento y habían marcado el curso de una nueva historia jamás escrita. Recuerdo haber visto a nuestros padres en la misma mesa sentados en la graduación, incluso sin hablarnos.
Recuerdo nuestros primeros días en secundaria, cuando le conocí. No recuerdo la manera en que comencé a hablarle, tampoco tengo una imagen fija de como comenzamos a hacer equipo juntas. Recuerdo que usaba brackets y llevaba el pelo recogido en una coleta. Así fue como la conocí.
Recuerdo nuestros primeros trabajos siendo un desastre, nuestra manera de escribir, nuestra formas de divertirnos y las tonterías que solíamos hacer en clase. Incluso en esos tiempos eramos tan salidas. Recuerdo cuando la agregué a msn, muchas veces no le contestaba el simple hola que ella me ponía por el simple hecho de no saber que decir después del qué haces. Y no sé en que momento las conversaciones se fueron dando y en la actualidad, los holas desaparecieron para tener nuestro saludo especial (77) y es con la única que podría pasar horas hablando y siempre habrá del que hablar sin importar si se trata de lo que desayunamos en el día.
No recuerdo la primera vez que pase la noche en su casa, pero si recuerdo que pasó mucho tiempo para que pasara. ¿Y quién diría que para entonces se convertiría como mi segundo hogar?
Sólo recuerdo cuando fui por primera vez y derramé soda en la mesa como tantas otras veces lo he hecho.
Recuerdo la primera vez que fui a Portal con ella. Portal. El lugar donde marcaría las reuniones de los sábados, el lugar de tantas buenas memorias.
Recuerdo cuando nos llamábamos por teléfono todos los días. Que nos veíamos todos los días.
Recuerdo la manera en que llegaba a su casa, subía a su cuarto y pasaba una eternidad para planchar su cabello. Porque de un momento para otro, los brackets habían desaparecido, su estilo, su cabello, su forma de ser, todo.
Recuerdo cuando intentamos escapar de su casa y su mamá nos atrapó. Recuerdo que mi primer cigarillo fue en su porche. Recuerdo que nos hacíamos llamar retrasadas. Recuerdo el día en que comenzamos a rayar toda su puerta con dibujos tontos y los nombres de todos los artistas que nos gustaban. Recuerdo que le decía Kaoru.
Recuerdo nuestro intento de banda y los sábados por la mañana en clases de guitarra.
Recuerdo que comenzaron las peleas. Recuerdo una llamada telefónica diciéndome que me preocupaba por todo y que eso le irritaba. Recuerdo que una vez me dijo que la banda era primero antes que sus amigas. Recuerdo que la dichosa banda nos estaba consumiendo, así como también nos fue haciendo caer nuestros celos, el decirnos cosas a nuestras espaldas, el que si Daniela se juntaba conmigo ella se enojaba así como yo lo hacía con ellas. Recuerdo que nos consumió la gente de nuestro alrededor que nos quería aplastar sin piedad. Recuerdo cuando la cosa se puso peor cuando me dijo que tenía una novia. Recuerdo la noche en que no pude dormir y me enojé con ella. Recuerdo que su novia no me agradaba. Recuerdo cuando decidí dar fin a todo. Recuerdo el día que fui a clases y ella había olvidado sus zapatos en mi casa y yo fui a devolvérselos de mala manera junto a Daniela quien le había pedido algo que se le quedó en su casa y así habíamos marcando un supuesto final entre las tres.
Recuerdo que después las cosas con Daniela se pusieron mal y entonces me alejé de ella y así entonces de ambas, aunque ellas volvieron a juntarse más adelante. Recuerdo que nuestro trío se había consumido en esos meses. Recuerdo el final de la secundaria. Recuerdo que nos despedimos a pesar de todo. Recuerdo que me dijo que nunca volvería a verme y yo le contesté que lo sabía, porque en ese momento mi orgullo me hacía querer eso, no verle más. Y entonces sonó el timbre y entre la muchedumbre comencé a llorar, porque a pesar de todo, había disfrutado tanto mi tiempo juntas.
Recuerdo que cuando comencé a llevarme con Caro, ella siempre me hablaba de ellas. Recuerdo que una vez me dijo que me mandaban saludos y que me extrañaban y yo le contesté que no me importaba que mi vida estaba mejor así. Cuan equivocada estaba. Porque cada vez que iba a Portal recordaba, a veces pasaba donde era su terreno, pasaba por la casa donde habíamos roto una ventana y los focos de otra casa. Pasaba por todas partes y recordaba. Recuerdo que una vez pasé por su casa y recordé nuestros días en el parque. Y sin quererlo las extrañaba.
Recuerdo nuestro rencuentro, ella con el cabello rojo. Nos costó minutos saludarnos. Platicamos un poco acerca de nuestra vida y después fuimos al Starbucks y recordamos.
Recuerdo que después de esa vez, nos volvimos a encontrar en el cine y allí, pasamos nuestro celular y quedamos de vernos un día en Portal. Recuerdo que después, las salidas fueron creciendo un poquito y un día hablamos y le hablé con el corazón y lo admitía, la extrañaba. Recuerdo que me dijo que las cosas no serían como antes pero podíamos intentar.
Recuerdo que la última vez que había ido a su casa fue cuando me presentó a su novia y tuvieron que pasar muchos meses, casi un año en realidad para que volviera a ir y cuando fui, escribí en su puerta llena de dibujos que iba a ser un nuevo comienzo.
Y así fue.
Y aquí estamos.
Y descubrí que estuve a punto de perder a mi compañera de aventuras, a quien podría contarle todos mis secretos de pies a cabeza y los guardaría como si fueran suyos, a quien siente lo mismo que yo, a quien desde entonces, no hemos vuelto a pelear, con la que coincido con la mayoría de mis gustos, iba a perder a una antisocial como yo, a quien espera al indicado como yo, con la que puedo compartir risas, lágrimas, preocupaciones y miedos. A la que me hace ser yo misma. La hermana que siempre deseé. La amiga que siempre busqué y que finalmente encontré. Con la que no espero, sino sé que pasaré el resto de nuestras vidas futuras juntas. Ella, la que se preocupa por mi, piensa en mi. Ella, a la que le deseo lo mejor y deseo estar ahí viendo como cumple sus sueños. Ella la que me ayuda a no caer. Ella, la que necesito a mi lado.
Ella...una de las pocas personas que ha aprendido a valorarme como yo a ella. Ella, la que aprendió a tolerarme y a aceptarme como soy. A darme otra oportunidad, abrirme puertas cuando otros me las cerraron. Ella, la que le debo tanto. Con ella he aprendido que las verdaderas amistades existen y que no abandonan nunca. Ella es el ejemplo vivo de ello.
Ella, con la que puedo permanecer en silencio sin decir palabra y no será incómodo para ni una, porque nuestra confianza es mutua y real. Ella, la que hace que tenga buenas memorias que recordar. Ella, con la que he superado tantas cosas sean difíciles, malas hasta el punto de dejarnos de hablar por meses y seguimos aquí como si nunca nos hubiéramos distanciado. Ella, la que me perdona si me equivoco.
Ella, la que mi corazón no pudo desprender porque ha marcado mi pasado, mi presente y mi futuro. Y ella, decidió quedarse conmigo para crecer juntas, seguir aprendiendo y recorriendo obstáculos hasta cumplir nuestros sueños. Porque prometimos estar en el momento en que lleguemos a la meta para recordarnos una vez más que a pesar de todo lo que hemos pasado, aprendimos a querernos, a tolerarnos y aceptarnos como somos, a trabajar como equipo, a apoyarnos y a llorar y reír juntas en todo momento. Y que llegaremos a la meta a base de nuestra amistad. Ella a quien yo no llamo amiga, llamo hermana. Ella, quien no es alguien más en mi vida, si no un elemento fundamental en mi, porque ella forma parte de mi ahora.
Amistad es apoyo, es el cariño y el amor que le tienes a una persona a quien consideras familia sin ser la misma sangre. La amistad no se hace, nace y crece conforme pasa el tiempo. En nuestra vida plantaremos muchísimas raíces malas, que tendremos que cortar pero, cuando encontramos unas buenas semillas entonces hay que cuidar siempre ese fruto.
Ayer cumplió otro año más, otro año que soy parte de su vida para desearle uno bueno. Un año más y no un simple año, si no el último antes de ser mayor. Sé que lo disfrutará. Sé que mejor que nunca, sabe lo que quiere y luchará por ello cueste lo que cueste y yo estaré ahí para apoyarla. Sé que sabe que le deseo lo mejor, sabe que soy una cursi y hago este tipo de cosas que hacen llorar. Pero ella sabe mejor que nadie que es cierto. Ella sabe que le quiero, porque aunque no se lo diga todo el tiempo, lo sabe. Pero no siempre se cumple años y creo que es una oportunidad buena para decírselo.
Wichie, feliz cumpleaños. Ojalá hubieras estado aquí pero, de todas formas espero te la hayas pasado bien. Te extraño pero pronto nos veremos y tendremos un montón de cosas que hablar. Te adoro y te quiero mucho♥ Gracias por tanto. Mis mejores deseos siempre.
¡Feliz cumpleaños número 17!
Ps. Hasta el 3 de Julio.
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