lunes, 25 de junio de 2012

I'm out of control.

Ha sido un lunes tranquilo. El asunto del choque aún me tiene un poco perpleja, de repente se me viene a la mente la imagen del carro viniendo hacia nosotros e impactándose. No es que haya sido tan grave pero tuve miedo. Porque pudimos evitarlo de no ser por mi, pero yo no podría imaginar que sucedería eso. Porque unos centímetros más adelante de donde estábamos y podría haber sido grave, podría haber sido mucho peor. De haber aceptado cambiarle el lugar a Luis habría sido yo la que recibiría el impacto del carro chocándose con nosotros.


No paso a mayores gracias a Dios. Sólo que desde ese momento, estos últimos días me ha dado miedo a que vuelva a pasar y las veces que hemos salido a la calle me entra un nerviosismo. Como hace rato hace que fui a recoger mi Kardex.


Por cierto, un enorme peso menos y gratificante alivio al tenerlo en mis manos. Apenas salir me di cuenta que ese fue ya finalmente el último día en la preparatoria. Apenas y pude voltear a dar una vista rápida por última vez. Pero me llevo los mejores recuerdos en la memoria. De todos aprendí. Aprendí a no sentir cariño a nadie hasta que esa persona me demostrara que realmente aceptaba mi retorcida forma de ser y pensar. 

También hace un rato ya de que se fue Luis a su graduación. Elegante, con un traje, corbata plateada y con un estilo único al usar supras.  Y comienza así una etapa nueva para mí, como para él y yo sólo deseo lo mejor para él, que se esfuerce y no cometa los mismos errores que yo y... bueno, sabiendo como es él, nunca será tratado como fui tratada yo; pero de todas formas, espero nunca, nunca llegue a tener un mal trato por parte de sus compañeros y si lo tuviera, que se defienda, que le valga una mierda y que no se vuelva una persona desconfiada, antisocial, hija de puta, grosera, sensible, débil, distante y rencorosa como yo. 

[...]

Paso mis días de vacaciones en casa, tumbada en cama, mirando películas, sintiéndome vacía. No sé cuales son mis sentimientos realmente. No sé si estoy feliz o si estoy triste. Porque siento ambos y al mezclarse no sé como expresar la forma en que me siento en realidad y cuando mezclo éstos con la ansiedad y el miedo es ahí cuando termino sintiendo un vacío interno.

Ya no sé como pararlo. Temo pararlo. No quiero pararlo y a la vez quiero hacerlo. Quiero dejar de pedirme demasiado cuando mi cuerpo realmente no puede más; pero me siento lo suficientemente fuerte y me privo, me fuerzo, me obligo, me daño. 

No sé que va a pasar cuando termine y llegué a mi objetivo, ¿será una perdida de tiempo otra vez o está fuerza que se ha desencadenado por sí sola me seguirá obligando a comer aire?

Entrada del día 3 de Mayo.
"Debo decir, que es imposible mirar cuantas calorías tiene cada cosa y que las mañanas son regalos, los mediodías son mi gloria y las noches son mi tortura".


Actualidad.
Debo decir, que es imposible mirar cuantas calorías tiene cada cosa y que las mañanas son regalos ansiedad y decepción, los mediodías son mi gloria  intolerables y sin rastro de satisfacción y las noches son mi tortura, mi tentación, mi ansiedad, mi dolor de cabeza, mi inconsciente hambriento cada vez que abre el refrigerador.  

Temo seguir avanzando con mi objetivo por más que quiera, temo seguirlo y llegar al punto al que sólo me permitiré comer aire y el vacío se vuelva cada vez más grande que yo. Porque no sé cuando fue la última vez que comí y me quedé satisfecha, que comí y me llené. No sé desde cuando empecé a que se me haga agua en la boca cada vez que estoy en la cocina para salir de ahí tal y como entré, vacía. No sé desde cuando las pastillas dejaron de tener efecto en mi. Desde cuando ordeno de la sección de ensaladas una para comerlo sin ganas mientras veo a mi hermano comer todo lo que yo comería con gusto. Desde cuando me quedo callada o evito el tema cada vez que mi mamá pregunta que fue lo que comí.

Porque lo paso mal y cuando realmente pienso que debo buscar la manera de rendirme es cuando veo como el pantalón se cae, cuando oigo ese elogio de que me veo bien, cuando veo que luzco bien mi blusa favorita, que se alza en alto esa pequeña seguridad que nunca he tenido con respecto a mi físico; cuando todo eso sucede es cuando decido continuar sin importar que.

Se dice que todo está en la mente y lo creo. Pero, también está en el estómago. Y sé cual de ellas domino mejor. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario