martes, 17 de abril de 2012

Tiempo en un cubo de basura.

Mi reloj indica que son las diez en punto de la mañana. Debería preguntarme alguien, dónde quedo toda la hora pasada porque no tengo idea de como se fue el tiempo tan deprisa sin siquiera haber hecho nada.

Quiero contar sobre ayer. Después de mi clase de inglés, estuve pensando en el camino y durante el desayuno acerca de lo rápido que se habían ido las vacaciones. Sentí que fueron largas y perfectas la primer semana pero la segunda, se desvaneció tan deprisa y me encontraba ahora con mi pesadilla, con un lunes de un día normal. De vuelta a la rutina. Me preguntaba cómo es que habían pasado tan sólo 16 días y no recordaba absolutamente nada de las cosas que suelo hacer normalmente en una de mis rutinas diarias. Cómo había pasado tan poco y tan rápido y sentir que no había descansado nada, que necesitaba más tiempo para mi aunque la verdad ¿Para qué? Si no hago nada, inútil total en toda la regla.

Abrí mi mochila que en 16 días no había sido tocada y me puse a hacer la tarea que en dos semanas no pude adelantar. Ni siquiera en domingo. No, el lunes en la mañana a últimas. ¡Qué descarada soy!

Y vaya sorpresa que me llevé al notar la inmensidad de tarea de inglés que llevaba. Me dije, es sencillo, rápido y no habrá problema. Y si, claro que si. Pues terminé a 10 minutos de irme a la prepa. Vaya cosa. Y me fui sin hacer lo de orientación y la verdad es que no me importaba. Y me volví a preguntar acerca de mi actitud; se suponía que volvería con energía y ganas para dar lo mejor de mi en este último trayecto. Me siento igual y con esas motivaciones de que todo me da igual, no puedo esperar mucho. Me empecé a preparar y entonces...¿qué playera me tocaba? ¿Qué materias me tocan? ¿A qué hora entro? ¿A qué salgo? ¿Qué hago? ¿Qué estudio? ¿Quién soy?

No recordaba nada pero nada...y me puse a refrescar la memoria antes de cargar mis libros de los juegos del hambre en vez de anatomía, orientación e inglés. Entrada a la 1. Playera amarilla. Salida en el descanso. Listo. Tomar bocandas de aire. Mirar una última vez si disimulo mi estómago con la playera de la prepa encima. Iphone. Valor. Todo en orden.

Apenas llegar noté el desastre de el suelo de cemento de la prepa. Del lado derecho, están haciendo una construcción, donde estaban las bancas y los árboles y donde estaba la malla, también ha desaparecido. No sabía ni como llegar hasta mi salón, ya que precisamente me tocaba en el salón del edificio del lado derecho donde estaba todo bloqueado por la construcción en el que ahora hay un suelo firme aún sin terminar. Apenas llegar vi a Caro, así que platicaba con ella en lo que era la entrada a clases y eso. Después entré a anatomía y me sentí perdida mirando a todos. Pintaron ese salón y cambiaron los pupitres por unos negros y en muy buen estado. Saludé a mis colegas, aunque no hablaba, sólo los escuchaba y decía algunos comentarios cuando eran necesarios y después me alejaba de la incómoda situación mirando la nueva paleta del banco donde tenía posando mis brazos y entonces entra él al salón.

Y como estúpida lo seguí con la mirada, viendo como cruzaba el salón con una sonrisa chula, viendo como saludaba a sus amigos y se sentaba en uno de los pupitres al otro lado del aula y yo sin dejar de quitarle los ojos de encima, como si se fuera a desaparecer si parpadeaba. Noté que me estaban hablando y platicando de no recuerdo qué, pero yo me encontré a mi misma atrapada sin dejar de verlo inconscientemente, no lo hacia apropósito. Cuando alguien de mis amigos me miraba en lo que hablaba, desviaba la mirada y los miraba a ellos por miedo a que me cacharan observando al que no debería observar.  Y si me pongo a pensar, no le quite el ojo en las cuatro horas que tuvimos clase.

No tenía idea del enorme problema que tengo. Caso perdido.

Ah y para mi buena suerte, lo de orientación no se entregaba, ni siquiera lo habían encargado, no entiendo porque lo tenía escrito en mi agenda. La suerte estaba a mi favor ayer.

Después salí de clase y me fui tan sigilosa que nadie me viera, siempre me retienen a platicar y lo único que quería era irme a casa, así que lo hice. Y ese fue mi gran y espectacular día.

No recuerdo cuando fue la última vez que tuve clase normal un martes, quiero decir, sin salidas temprano, sin exámenes, sin asuetos. Nada. Hoy tengo todas las materias a excepción de lingüística. Será muy pesado. Me jode pensar en probabilidad, siento que es un infierno. Al menos hoy sólo me toca una hora. La verdad es...odio los martes por este semestre, me aturden. Me aturden los días que tengo inglés porque me harta tanto trabajo que pone el maestro, pero lo soporto. Las que no soporto para nada debería decir que son: probabilidad, lingüística y sociales. Odio estas materias.

A dos semanas de parciales, a mes y medio para salir. Sé que no ha pasado nada pero extraño mucho a Wichie. No veo a Daniela desde el día que nos despedimos de ella, ni siquiera he hablado con ella y sin embargo, no la extraño. Porque sé que la veré en cualquier momento próximo, cercano. Y con Wichie, es como si supiera que debo esperar una eternidad hasta la próxima reunión.

Bueno me encanta como me quejo del tiempo perdido y en realidad siempre lo estoy apurando.  ¿Tiene sentido? Y no importa que tan rápido se vaya o que tan rápido avance, es tiempo que nunca volverá.

Esta parte de mi vida y que veo muy, muy constante se llama: Tiempo perdido.
Pronóstico del tiempo para Wen: Un día azul, sin sol, pero tampoco sin nubes. Intento luchar, no quiero rendirme,  sé que debo seguir. Será un día tranquilo aunque en mi interior, estaré aturdida.

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