Buscaba un motivo para escribir otra estúpida entrada ya que Caro dice: "Alguien me dijo que los que escriben no tienen vida" pues no la tengo porque, necesito escribir o podría explotar y porque encontré un tema lo suficiente bueno para hacer una entrada.
El día de ayer, sábado, he ido a asesorías. Todo normal. Llegué pensando que llegaría recién empezada la clase, ya que se me hizo tarde y no, en realidad fui la primera de nuevo. Me senté en el mismo pupitre junto a la ventana, me trencé el pelo de nuevo y esperé a que llegaran todos. Después de unos minutos, comenzó la clase y por primera vez me dio el profesor Abraham. Siempre quise que me diera anteriormente para analizarlo. No todos tienen un profesor de cuerpo envidiable, quiero decir delgado y que come 8 veces al día -nos contó- un profesor con 17 gatos, juraría que era forever alone en cuanto lo dijo y me puse a pensar que yo podría llegar a estar así. No todos tienen un profesor que tiene exceso de base, capas de polvo, delineado los ojos y unas pestañas enchinadas y con una buena capa de rímel. No todos tienen un profesor que se pone rubor en las mejillas y combina sus converse color lila con su camisa. Ni tampoco nadie tiene unas cejas tan perfectas y delineadas como las tiene él.
Recuerdo la primera vez que lo vi y me preguntaba si era hombre o una mujer con cabello corto. Hasta que supe que era hombre. Siempre he dicho que es gay, siempre quise que me diera clase para ver como eran sus clases, todos dicen que es muy bueno, así que tenía curiosidad y eso. Y ver si hablaba como gay o algo así. Entonces recordé que una vez lo vi entrando con su hija y su esposa a las asesorías de visita a platicar con el profesor Joel mientras el profesor Toño me daba asesorías, probablemente eran de matemáticas para un extraordinario. Puede que tenga una familia que me dice que no es homosexual pero será metrosexual porque esas capas de maquillaje no me las imaginé.
Bueno, el punto es que me dio clase, es ingeniero químico según recuerdo y tiene posgrado en matemáticas y química y le falta una maestría. Que eso se lo ganó estudiando fuera de la ciudad -dormía dos horas- y como sus calificaciones eran destacables, le pagaban toda la beca y mantenían a su familia en lo que él estudiaba aunque no fue fácil. Así nos dijo.
Durante el descanso, mientras todos salían, yo me quedé ahí en el grupo. Nadie, pero nadie estaba en los salones, salvo yo tan antisocial sentada sin que hacer. Típico de mi. Desperdiciando 20 minutos en el iphone. Y el profesor entró de repente a buscar algo en su mochila y me preguntó que si no salí. Bueno...pues no lo sé, estaré sentada ahí por algo, ¿no? Claro, no lo dije, puse ese típico tono que pongo de 'Nah' como quitando importancia, pero en cuanto salió del salón sentí pena, debe pensar que soy antisocial,
Probablemente no se me quedo ni una palabra de lo que dijo de matemáticas en las 5 horas que pasaron, recuerdo que me ayudo en algo que me atoré casi al finalizar la clase y después de resolverme casi todo el ejercicio, me dijo: "Y ya nada más multiplicas" Pensé, perfecto, sólo multiplico...si. ¿Qué multiplicaba? No tenía ni idea. Se me quedaba más lo que la profesora del grupo de a lado decía. -La de inglés- Y me daban tantas ganas de salirme del salón y estar en su clase, respondiendo todo, queriendo observar la cara de duda de la mayoría y viendo a mis contrincantes que saben y los que fingen saber. La profesora de inglés era una viejecita de voz chillona y cabello canoso que me frustraba que su voz se traspasara las paredes porque a pesar de su fea voz, quería estar en su clase...observé el libro de inglés durante el descanso mientras me dirigía al baño, una biblia a lado del de matemáticas y entre esos dos, sabemos para que funciono.
Al finalizar la clase el profesor Abraham comenzó a darnos una charla que no recuerdo, sé que era de que debíamos estudiar, que la asesoría es para...bla, bla, bla. Las únicas palabras que se me quedaron realmente grabadas en mi cabeza las estuve repitiendo en mi mente durante todo el trayecto de las asesorías hasta mi casa y que incluso lo escribí en la última hoja del libro por miedo a olvidarlas. Sus palabras fueron:
- "¿Vas a estudiar y entrar a la facultad para ser uno más del montón? o, ¿vas a irte muy lejos?"
Irme muy lejos. Fue lo que pensé en el instante, sin dudas, sin rodeos, sin nada que perder. Un grandísimo me voy.
Porque ese es mi plan. Irme. No ser una más. Destacar en todo lo que haga y ser exitosa en mi vida futura. En todo. Absolutamente en todo.
Y como si las señales nunca faltaran.
"Vive, decide y haz que suceda". Está frase la vi en lo que iba a mi casa.
Espero mantenerlas presente.
Y a está parte de mi vida la llamo: Señales.
[...]
Lunes mañana. Todavía no estoy lista para ir. No quiero ir. Pero, no puedo esconderme todo el tiempo.
Fighting and may the odds be ever in your favor.
Buenas noches. Me reporto mañana con mis dolores de cabeza y hablando sobre la prepa.
Pronóstico del tiempo para Wen: Bueno, está tronando ahora mismo pero no podré escapar del día de mañana.
Hasta el alba.
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