Estoy por los suelos.
Y sé que no lo demuestro, de verdad intento ser fuerte en este momento, pero fuera de los ojos de alguien...no puedo estar más hundida. Cuando siento que algo va bien, de repente se viene todo abajo y luego subo de nuevo y bajo una vez más. De así se fue mi semana. De altibajos y buenas noticias como malos acontecimientos.
Me siento como si estuviera en una montaña rusa y al llegar a la cima, bajo tan rápido y la bajada es tan dura que me provoca náuseas y altibajos de emociones que no puedo controlar.
Aún tengo esa entrada pendiente con respecto a Nunca Jamás y la haré, en cuanto esté mejor porque ponerme a escribir al respecto me hará sentirme peor por el simple hecho de querer estar allá todavía.
Contaré un poco de está semana sólo porque necesito sacarlo. Tal vez luego tenga tiempo de detallarlo. En fin. Tuve mis cursos propedéuticos; los tuve en la noche. Me pusieron en el horario nocturno, lo odié desde el instante en que no me encontré en la lista. Aunque no estuvieron tan mal. Aburridos. Las personas que conocí no me agradaron. Eran tan serios y parecía que ya tenían sus amistades y eso y bueno, como no soy de hacer amigos pues...
Estuve explorando la facultad para buscar "Planeación" y pedir un cambio. La facultad es más grande y más bonita de lo que parece, no está mal. Logré hacer el cambio y hice todos los pendientes que tenía. Que ir a tutoría, a coordinación, a planeación...etc.
No me pude haber puesto más feliz por el cambio, me sentí tranquila, la verdad todo había comenzado mal desde que vi que estaba en la noche. Después el jueves...si, me quedé dormida cuando tenía que estar a las 10 en la facultad. Me levanté a las 12:30 vaya mierda. Tuve que ir en la tarde y estaba preocupada porque tenía que dar de alta la materia optativa y si no me dejaban y si ya no podía hacer nada y si me cambiaban el turno por eso... tuve que esperar dos horas para hacer el trámite pero lo logré. Y de hecho hice amistad. Con una de mi grupo con quien no había hablado pero ella si era simpática y agradable a diferencia de las otras y me sentí en confianza y tranquila. Si no se hubiera podido hacer el cambio de horario, me hubiera juntado con ella definitivamente.
Bueno, logré dar la materia de alta y me dieron el horario más bonito que podría haber tenido. Si me hubiera quedado en la noche, saldría a las 9:30 y otras cosas feas. Pero en cambio, me tocó un horario estable y agradable y...que no tengo nada que hacer los viernes. Pellízquenme si estoy soñando porque parece que alguien finalmente escucho mis plegarias o que se yo... ¿Será un sueño? ¿Libre los viernes? Debo ser afortunada en haber tocado precisamente en ese grupo y en la mañana.
Parece que todo iba perfecto y creía que así era. Que tuve unos altibajos cuando me sentía incómoda, sola en la facultad, que tenía un horario que no quería, que no conocía a nadie...todo parecía que se ponía mejor.
Incluso ese sentimiento de comenzar de nuevo, de sentir impotencia por saber lo que sigue, en donde me encuentro ahora, vaya....de sentirme perdida de quien soy y donde me encuentro iban disminuyendo un poco.
Y entonces...
Mi bebé desaparece. Se salió y para cuando me doy cuenta es demasiado tarde. Han pasado 3 días y no he dejado de llorar. La quiero, la necesito conmigo. Tiene que aparecer. Tenemos que encontrarla. Tienen que devolvérmela Porque sin ella, es como si me quitaran esa pedacito de felicidad que necesito para mantenerme bien cada día, esa pelusa que de forma automática logra sacarme una sonrisa. La única que está conmigo cada vez que lloro. Sí, ella está ahí y logra cambiar todo. La que se acuesta conmigo cuando estoy cansada y está a mi lado en todo momento. La que me recibe a mitad de escalera cada vez que llego a casa. La que come hielitos en la sala y esconde su abejita como su más preciado tesoro. La que asoma su cabeza por la escalera cuando sabe que hizo una travesura. La que empieza a hacer ruido y a tirar sus platos cuando me pide agua y comida. La que come a la hora que comemos, nunca antes ni tampoco después. Siempre con nosotros. La que entierra huesitos en Portal. La que duerme en la sala cuando no la dejan dormir. La que me mira a los ojos, todo el tiempo.
Y podría seguir...pero todo puedo resumirlo diciendo que la necesito. Necesito a mi bebe. Necesito molestarla, cargarla como un bebe, mimarla, necesito que me esté haciendo reír, que se coma todo lo que tiro al comer, que me acompañe a todos lados, que estén sus juguetes regados por la casa. Necesito juguetear con sus orejas o me volveré loca.
Joder, de verdad me afecta. Siento que me falta alguien atrás...siguiéndome, mirándome. Que no está mi sacudidor, mi alfombra peluda, mi cejitas, mi bigotona, mi bebe, mi Parisiana. Y han pasado tres días pero me hace tanta falta.
Me siento mierda sin ella. Tengo que encontrarla...pronto.
[...]
A pesar de eso, de ese pequeñísimo detalle peludo que me tiene mal, debo decir lo siguiente respecto a mi verano del 2012.
Fueron unas grandes vacaciones. Descansé, vi películas de a montón...a más no poder, salí, me divertí, conocí nuevos lugares que deseaba con todo mi ser, vi una estrella fugaz, cometas, estuve con mi familia, tomé fotografías, bailé bajo la lluvia (lo cual me hizo muy feliz), lloré, comí, si comí, reí, jugué, brillé y pase momentos geniales con mis amigas que al final se quedan con nosotros entre nuestras mejores memorias. Vi a muchos amigos, me gradué, pasé a la facultad. Sonreí. Fue totalmente mágico y maravilloso este verano, el cual llevaba tanto tiempo sin tener uno que fuera tan especial e inigualable. Si, hace tres años. Y voy a llevar conmigo este verano a ese baúl de hechos importantísimos y especiales que tengo la oportunidad de decir que...ocurrieron. Y que son entre tanto, de mis más valiosos y preciados recuerdos, de esos momentos en el que de verdad soy feliz de pies a cabeza.
Y estoy nerviosa por saber que tengo clases mañana. Mi primer día en la universidad. Cuando quiero decirlo , no me sale, sale la palabra preparatoria en vez. Y por un lado me agrada estar en la facultad y por el otro lado que es más grande no. Porque me siento grande, siento que en mi recae tanta responsabilidad. Que no estoy lista para esté gran paso y lo noté cuando se me querían salir las lágrimas cuando mi papá me hablaba que si tenía todo listo, que debía echarle ganas, que tuviera suerte, que todo saldría bien, que ya estaba en la facultad. Estaba por cursar mi carrera. Sentí como si desbloqueara otro nivel más en el que soy más independiente y más responsable. Aunque siempre quise llegar a está etapa, aunque siempre he dicho que quiero independizarme...en este momento me siento como una niña pequeña y cobarde que no tiene idea de que está haciendo realmente.
Con decir que vi una de mis películas favoritas ayer...una película de Disney tenía que ser, que tenía tantas ganas de verla desde ya hace mucho y haberla visto me hace seguir siendo y sacando ese lado de Wendy, más allá de todo. La película que le dio sentido a mis mundos imaginarios de pequeña. De porque amo y desearía vivir en un mundo medieval. El porque deseo vivir en un bosque.
Todo es demasiado irreal y ahora notó porque creía que los 16 era la edad perfecta para el amor. Ahora no soy tan tonta como para creer en tantas tonterías absurdas, pero siguen llenándome y haciéndome llorar. ¿Y voy a facultad enserio?
En fin, podría seguir pero enserio debo dormir, aunque dudo mucho de poder hacerlo. Espero estos días llegar a subir muchas entradas si el tiempo lo permite.
Y que la suerte esté siempre de mi parte.
-No me asusté, es sólo que usted es un...
-¿Un extraño?
-Ajá.
-Pero, ¿no te acuerdas? Ya nos habíamos conocido antes.
-¿De verás?
- Por supuesto. Tú misma lo has dicho, una vez en un sueño.
Y fuera de mis rayadas, mi bipolaridad extrema y mis fantasías no cumplidas, voy a la cama en contra de mi voluntad. Buenas noches.
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